Mauro Fernández Acuña
Nació en la ciudad de San José, el 19 de diciembre de 1843. Fueron sus padres Aureliano Fernández Ramírez y Mercedes Acuña Díaz Dobles. Huérfano de padre desde temprana edad, fue su madre -que era maestra, así como lo fueron sus hermanas - quien se ocupó de su educación.
Hizo sus primeros estudios en escuelas de su ciudad natal. Graduado de bachiller, ingresó a la Universidad de Santo Tomás, donde recibió el título de abogado, en diciembre de 1869. Al año siguiente viajó a Europa: allí aprendió inglés y francés.Trabajó en su profesión en Londres y luego, en Madrid. En la Universidad Central recibió lecciones de Salmerón, Castelar y otros intelectuales de la época.
En 1880 fue diputado a la Asamblea Constituyente, actuando como Secretario. También fue diputado en 1885, 1892 y 1902. Fue presidente del Congreso, ministro de Hacienda y Comercio, Magistrado Fiscal de la Corte Suprema, profesor de filosofía, catedrático de Facultad de Derecho, consejero de Estado y director del Banco de Costa Rica.
Como educador, se manifestó en forma amplia y tuvo gran prestigio en sus funciones de Ministro de Instrucción Pública; contando con el apoyo decidido del Presidente Bernardo Soto. Su labor fue trascendental en cuanto a la reforma educativa, en consecuencia de la cual se cerraron las aulas de la Universidad de Santo Tomás y se crearon el Liceo de Costa Rica, el Colegio Superior de Señoritas y el Instituto de Alajuela.
En 1885 establece y reglamenta la publicación del periódico titulado El Maestro; fija en ese año atribuciones a los Inspectores Escolares, establece Juntas de Educación en todos los lugares del país y decreta la Ley Fundamental de Educación.
En 1886, decreta la Ley General de Educación Común. En este mismo año se reglamenta la Instrucción Normal y la Educación Común. Se decreta el establecimiento y reglamentación de la Tesorerías Escolares.
En 1888 se establecen becas para la Sección Normal del Colegio de Señoritas y se adoptan textos escolares.
En 1889 se aprueban programas para exámenes de grado por madurez, se organiza la enseñanza superior y Escuelas Profesionales y se reglamentan las Escuelas Nacionales.
Consideraba Mauro Fernández que "la escuela era el supremo bien de Costa Rica, porque en ella se persiguen deliberadamente la democracia y la cultura. Era el lugar donde debía formarse el ciudadano: ahí se aprendía a amar a la patria y sus instituciones".
Murió el 16 de julio de 1905.