Miércoles, 20 de Agosto de 2008
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Himno Nacional de Honduras




Por Agusto C. Coello

NB: En los actos oficiales solamente se cantan el Coro, la Octava Estrofa y nuevamente el Coro

 

Coro
Tu bandera es un lampo de cielo
Por un bloque de nieve cruzado;
Y se ven en su fondo sagrado
Cinco estrellas de pálido azul;

En tu emblema, que un mar rumoroso
Con sus ondas bravías escuda,
De un volcán, tras la cima desnuda
Hay un astro de nítida luz.

I
India virgen y hermosa dormías
De tus mares al canto sonoro,
Cuando echada en tus cuencas de oro
El audaz navegante te halló;

Y al mirar tu belleza extasiado,
Al influjo ideal de tu encanto,
La orla azul de tu espléndido manto
Con su beso de amor consagró.
Coro

II
De un país donde el sol se levanta,
Mas allá del Atlante azulado,
Aquel hombre que te había soñado
Y en tu busca a la mar se lanzó.

Cuando erguiste la pálida frente,
En la viva ansiedad de tu anhelo,
Bajo el domo gentil de tu cielo
Ya flotaba un extraño pendón.
Coro

III
Era inútil que el indio tu amado
Se aprestara a la lucha con ira,
Porque envuelto en su sangre Lempira,
En la noche profunda se hundió;

Y de la épica hazaña, en memoria,
La leyenda tan sólo ha guardado
De un sepulcro el lugar ignorado
Y el severo perfil de un peñón.
Coro

IV
Por tres siglos tus hijos oyeron
El mandato imperioso del amo;
Por tres siglos tu inútil reclamo
En la atmósfera azul se perdió;

Pero un día gloria tu oído
Percibió, poderoso y distante,
Que allá lejos, por sobre el Atlante,
Indignado rugía un León.
Coro

VI
Era Francia, la libre, la heroica,
Que en su sueño de siglos dormida
Despertaba iracunda a la vida
Al reclamo viril de Dantón:

Era Francia, que enviaba a la muerte
La cabeza del Rey consagrado,
Y que alzaba soberbia a su lado,
El Altar de la Diosa razón.
Coro

VII
Tú también, ¡oh mi patria!, te alzaste
De tu sueño servil y profundo;
Tú también enseñastes al mundo
Destrozado el infame eslabón.

Y en tu suelo bendito, tras la alta
Cabellera de monte salvaje,
Como un ave de negro plumaje,
La colonia fugaz se perdió.
Coro

VIII
Por guardar ese emblema divino
Marcharemos, ¡oh patria!, a la muerte;
Generosa será nuestra suerte
Si morimos pensando en tu amor.

Defendiendo tu santa bandera,
Y en sus pliegues gloriosos cubiertos,
Serán muchos, Honduras, tus muertos,
¡pero todos caerán con honor!
Coro